Ayer tuvimos un festejo en Coro: Mika, nuestra guía y profesora, se va del país y como era nuestra última práctica juntos hubo un té de despedida. Comí un cuarto de factura, medio brownie y 3 sandwichitos de miga de 7 x 7 (o sea, no los grandes, sino como medio). La verdad estaba todo riquísimo, pero me sentí muy culpable consumiendo tantos hidratos. El canto salió lindo, pero lindos van a quedar mis cantos.
Esta noche me junto con las chicas del hotel: otra salida. Normalmente vamos a Los Orientales, el restaurante frente a la casa de Mercedes. Voy a pedir un matambrito a la pizza (pura proteína) pero tengo que pedir que NO me traiga las papas que lo acompañan y reemplazar por una ensalada. Tengo que ser fuerte! Yo sé que puedo.
También voy a arrancar pileta. Es hora de hacer algún ejercicio y este es buenísimo. Así acelero un poco mi desenso y tal vez las endorfinas del deporte fortalecen mi voluntad.
Esta mañana me hice un test de embarazo: tengo un retraso de 10 días. Sé que tengo un ciclo menstrual rarísimo, pero incluso para mí, esto es demasiado. Ya pedí las órdenes para hacerme un chequeo general y ginecológico. Tengo que hacerlo.
Hoy pesé 83,500. Mi objetivo para el final de este experimento de 30 días es llegar a 80. 3 kilos y medio y contando...
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